Thiago se quedó inmóvil y sintió que un nudo se le formaba en la garganta. Durante un instante, su mente se quedó en blanco y se olvidó de todo lo que había pasado ese día.
No había llorado desde que era un adolescente, pero en ese momento estuvo peligrosamente cerca de hacerlo. Aunque no había estado esperando aquellas palabras, se sentía malditamente afortunado. Lo habían cambiado todo.
Al ver que Zak estaba a punto de romper a llorar, se obligó a recomponerse. Se sentó de golpe, lo estrechó