Maya casi saltó del sofá en cuanto escuchó el sonido del ascensor acercándose. Se había pasado todo el día tensa, y las últimas horas aún más. No sabía cómo había ido la reunión de Thiago con Byron. Había considerado llamarlo un par de veces, pero prefería hablar con él en persona. Así, al menos, él podría abrazarla y decirle que tenía todo bajo control.
—¡Tago! —chilló su hijo, dejando de lado sus juguetes antes de ponerse de pie y echar a caminar a toda prisa.
A pesar del nerviosismo que le r