Thiago tomó asiento frente a Byron y levantó una mano para llamar a la camarera. Cuando la mujer llegó a la mesa, pidió un café y un par de postres para llevar para Maya y Zak.
Una leve sonrisa se dibujó en su rostro cuando la camarera se alejó, olvidándose por un instante de la persona que tenía frente a él.
Era como si ya no pudiera ir a ningún lado sin pensar en Maya y su pequeño dictador. Ya había adelantado gran parte del trabajo de ese día, así que esa noche llegaría a tiempo para acostar