—¿Aquí viven tus papás? —preguntó Maya mientras contemplaba la casa frente a ellos. No solo era enorme, también era hermosa.
Era el tipo de casa que le gustaría tener algún día. Tal vez no tan grande, pero sí una que, con solo verla, transmitiera la sensación de albergar una familia. Un hogar con espacio suficiente para que su hijo corriera libremente, jugara al aire libre y se ensuciara sin preocupaciones.
—Sí.
—Ahora me siento más intimidada. Supongo que ya es tarde para decirle a tus papás qu