—Mamá.
Maya se separó de Thiago al escuchar la voz de su hijo. Se sintió algo incómoda después del momento que acababan de compartir.
—Debería ir por él antes de que haga alguna travesura.
Su mirada se posó en los huevos apenas batidos y en la fruta que había quedado a medio picar.
—Descuida, yo me encargo de esto —dijo Thiago, como si hubiera adivinado el curso de sus pensamientos.
—¿Estás seguro? —Por fin se atrevió a mirarlo.
—En serio, puedo preparar un desayuno por mi cuenta. Me ofende tan