—¿Hay algo malo conmigo? —preguntó Thiago antes de darse cuenta de que las palabras habían escapado de su boca.
Tenía varios documentos extendidos frente a él, pero hacía rato que había dejado de leerlos. Su mirada recorría las páginas por inercia mientras su mente vagaba muy lejos de allí.
Su hermano levantó la vista de los documentos que tenía sobre el escritorio.
—¿Algo? Podría darte una lista de al menos una página completa.
—Vete a la mierda.
—De hecho, ya tengo una preparada en mi comput