Se instaló un silencio tenso en la cocina. Thiago comenzó a picar la fruta mientras Maya permanecía inmóvil a su lado.
—Si no quieres hablar sobre ello, está bien —dijo después de un rato.
No debería haber preguntado. Era un asunto demasiado personal y no tenía ningún derecho a hurgar en una herida que claramente seguía abierta.
—Lo abandoné cuando dejó claro que no quería un hijo. —Maya soltó un suspiro y se perdió en sus recuerdos mientras las palabras salían de su boca.
Había conocido a Byro