Aceptando la ayuda de los Scott.
Val me miraba con cara de póker mientras le contaba lo que había pasado antes del nacimiento de Niccola, pero tenía que hacerlo para que ella me entendiera. Era la única forma.
Cuando terminé con mi historia, ella se levantó y me entregó la cajita de pañuelos desechables, se apoyó en su escritorio y me dio unas palmaditas en el hombro.
—Tranquila Gia. Te creo y ahora te entiendo. Es difícil estar metidos en estos problemas, mi cuñado Enzo sufrió mucho por culpa de la camorra, él lo perdió todo