Una calma tormentosa.
—Ese Emery es un imbécil— sigo molesto por haber encontrado a ese idiota con Nicco y su mamá. Además, las miradas de Emeey a la bella mamá de mi paciente me tenían de un pésimo humor.
—Ay Nathan, bájale dos tonitos a tu discurso, solo di que te pusiste celoso porque Liam vino a ver a tu mafiosa.
—Deja de decirle así, idiota.
—No te pongas rojo mi rubio natural, recuerda tu corazoncito prestado.
—Me lleva… Ah, pero viste a Nicco como lo miraba, amé como ese niño defendía a ¿cómo es que le dicen