Capítulo 59

Salimos de la habitación, yo iba con miedo y vergüenza por ver la cara de Lucrecia, y tener que explicarle todo, pero era más terrible pensar a qué iba a enfrentarse Eduardo y por qué la policía lo estaba buscando.

Abrimos el enorme portón y finalmente salimos, la cara de sorpresa y alegría que se reflejaba en la cara de Páter y Lucrecia me dio calma. Eduardo me sujetó de la mano y habló

— ¿Qué ocurrió? — preguntó ante la mirada de todos los que estaban en la fiesta

— Vino la policía, a avisart
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Soledad Porras AlcalaEduardo también estaba enamorado de Fabiana, no es posible que después de tantos años conviviendo y teniendo relaciones no sintieran nada.
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