Solo el sonido de nuestros suspiros se escuchaba. Encontramos nuestras miradas, demostrando posesión uno por el otro, solo la poca luz de la Luna nos alumbraba. La puerta principal estaba cerrada, y a nuestro alrededor no existía nada, más que enormes jardines y el sonido del agua.
— Sígueme — me dijo tomando mi mano, entramos de nuevo al enorme salón, caminé tras él con dificultad, no sé si por los nervios o por mis tacones. Me llevó completamente lejos, los pasillos cada vez se volvían más os