Pensé muchas cosas antes de abrir la puerta y tirarme, en verdad necesitaba morir, no quería seguir así, nada tenía sentido, ni siquiera el sacrificio que estaba haciendo, el dolor era demasiado grande, en tan solo dos tres días había comprendido que enamorar nuevamente a Eduardo era una guerra perdida, que por más que quisiera, su negación a los sentimientos era superior que cualquier cosa, me odiaba, eso era lo único que estaba claro, el resto era una total banalidad. Era un riesgo demasiado