Un bebé para mi jefe
Un bebé para mi jefe
Por: Leslie g
Epílogo

Nunca pensé que cancelaría mi propia boda con el rímel corrido y un cupcake en la mano.

El cupcake no era mío. Era parte de la degustación final del catering. Vainilla francesa con relleno de frambuesa. El favorito de Daniel.

Daniel.

Mi prometido.

El hombre que, en teoría, debía estar en ese momento eligiendo canciones románticas para nuestro primer baile.

En lugar de eso, estaba medio desnudo sobre nuestra cama… con mi organizadora de bodas.

Lo supe porque olvidé mi carpeta en el apartamento y regresé antes de tiempo.

Lo supe porque la puerta estaba entreabierta.

Lo supe porque escuché mi nombre… pero no en el tono correcto.

Hay formas elegantes de descubrir una traición.

La mía no fue una de ellas.

El cupcake cayó al suelo.

La frambuesa se esparció como una escena del crimen sobre el mármol blanco.

—Clara… no es lo que parece —dijo él, ajustándose los pantalones.

Dato curioso: siempre es exactamente lo que parece.

No dije nada, no pregunté, no lloré ni hice el escándalo que probablemente esperaban, simplemente los miré a los dos con una calma que ni yo misma entendía, a Daniel intentando cubrirse con mis sábanas nuevas y a la organizadora de bodas sosteniendo mi vestido blanco como si no acabara de usar mi vida como escenario para su traición, sentí el golpe en el pecho, seco, directo, pero mi voz no salió, solo me di la vuelta y caminé hacia la puerta con pasos tan tranquilos que resultaban inquietantes incluso para mí.

Bajé las escaleras respirando con dificultad, cada peldaño retumbando en mis oídos mientras en la cocina me esperaba la mesa perfectamente organizada con las bandejas del catering, los canapés alineados con precisión ridícula, las brochetas brillando bajo la luz y la fuente de chocolate aún tibia, preparada para una celebración que ya no existía, y entonces algo dentro de mí dejó de temblar.

Tomé la bandeja más grande, pesada, cargada de salsas y decoraciones innecesarias, regresé arriba sin apresurarme, empujé la puerta antes de que terminaran de recomponerse y, sin pronunciar una sola palabra, lancé la bandeja directo contra ellos, viendo cómo la crema pastelera se deslizaba por el torso de Daniel y cómo el chocolate salpicaba el vestido blanco que ya no iba a usar, escuchando el grito agudo de ella mientras intentaba apartarse demasiado tarde.

El silencio que quedó fue espeso, casi solemne.

Levanté mi dedo medio a lo dos imbeciles frente a mi y me fui.

Dos días después estaba en el aeropuerto con una maleta que empacé sin pensar y un boleto que compré con la tarjeta que no debía usar.

Destino: cualquier lugar que no tuviera recuerdos.

Lo que no sabía era que el universo tiene un sentido del humor bastante cruel.

Porque justo cuando estaba convencida de que mi vida no podía ponerse más incómoda…

Escuché esa voz.

Grave.

Controlada.

Imposible de ignorar.

—Vega.

Tragué saliva antes de girarme.

Alto, con esa presencia que no necesita anunciarse para que todos se aparten.

Cabello rubio perfectamente peinado hacia atrás, como si incluso el viento respetara su autoridad.

El traje oscuro le caía como si hubiera sido diseñado exclusivamente para él, marcando una figura estilizada y elegante, impecable hasta en el más mínimo detalle.

Y esa mirada…

Fría, analítica y precisa.

Como si pudiera leer balances financieros en el rostro de las personas.

Como si cada gesto ajeno fuera una variable que él ya hubiera calculado.

Adrián Castellanos.

Mi jefe.

El hombre que dirigía la empresa con la misma firmeza con la que sostenía el mundo bajo sus pies…

y que, hasta ese momento, apenas había reparado en mi existencia.

—¿Luna miel? Que casualidad que nos toque el mismo avión —preguntó, escaneándome como si estuviera evaluando mi rendimiento trimestral.

Veo la ventana del avión y la idea de saltar antes de que despegue cruza mi mente.

“¿Podría haber peor suerte que esta?”

—Algo así, señor. —finjo una sonrisa.

Si hubiera sabido que ese viaje cambiaría mi apellido…

y mi vida entera…

Tal vez habría tomado el siguiente vuelo.

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