(Sandra)
—No voy a ir.
Lo dije con toda la calma de alguien que ya tomó una decisión y no piensa cambiarla.
—Vas a ir.
Mi padre ni siquiera levantó la mirada del teléfono, lo cual fue una falta de respeto considerando que estaba intentando defender mi libertad.
Nos miramos durante unos segundos en un silencio que claramente era una batalla de voluntades, y por un momento realmente pensé que iba a ganar, que esta vez iba a ceder, que iba a recordar que soy una adulta funcional con criterio