Capítulo 74

Nos encontramos frente al hotel esa noche, y desde el momento en que vi a Sandra supe que esto había sido un error monumental, porque estaba vestida completamente de negro, con ropa ajustada, el cabello recogido y una actitud que gritaba misión encubierta, aunque claramente lo único encubierto ahí era su sentido del ridículo.

—¿Qué se supone que llevas puesto? —pregunté, mirándola de arriba abajo.

—Perfil bajo —respondió, acomodándose la chaqueta—. Nadie sospecha de alguien elegante.

—Pareces u
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