( Eduardo)
Nunca pensé que terminaría casándome en un jardín pequeño.
De verdad no lo pensé.
Durante años imaginé algo completamente distinto. Una boda enorme, llena de personas importantes, luces, fotógrafos, empresarios y sonrisas falsas. Algo elegante, impecable y vacío. El tipo de evento que parecía una fusión empresarial disfrazada de amor.
Pero entonces apareció Sandra.
Y de alguna manera ella tomó todas las ideas que tenía sobre la vida, las rompió una por una y me enseñó algo