Mundo ficciónIniciar sesiónLa cita había sido un completo fiasco, y en ese momento Bárbara estaba con un camisolin corto de encajes y seda, tomando un whisky en el gran sofá de la sala mientras hacía zapping en la tv. Suspirando aburrida. El abogado era atractivo, rico...y un completo narcisista que encima había tenido el descaro de ponerle caritas a la camarera. Las posibilidades se agotaban y a ese ritmo debería ir a Houston a conseguir citas. ¿ Y si contrataba alguna agencia matrimonial ? Alguien tendría que poder ayudarla. Se rehusaba a pensar que su situación no tenía solución. Estaba cavilando sobre sus opciones. Una amiga de la hermandad la había invitado a una fiesta el sábado, tal vez allí... — TOC TOC TOC ¿ Qué carajos ? Eran casi las once de la noche y al otro día se trabajada. ¿ Sería el hombre de seguridad, el encargado ? — ¿ Quién es ? — preguntó Bárbara completamente extrañada dejando su vaso en la mesita y acercándose a la puerta. — Abreme princesa — le dijo el diablo personificado con su mejor acento sureño. Era como su demonio personal, tal vez un demonio dragón porque era mitad serpiente... "Sin contar con el hecho de que te produce fuego entre las piernas" le dijo el maldito diablillo de su hombro izquierdo. — ¿ Qué quieres, como te han dejado subir ? Se suponía que la persona de seguridad era eso, para seguridad y no que dejara subir a cualquier palurdo que andaba por ahí... — ¿ De verdad quieres que te diga qué es lo que quiero ? 'Sin duda algo de serpiente tenía el bastardo'. Pensó Bárbara. Obviamente no le respondió. — Johnson, el hombre de seguridad que tienes ahí abajo, es un fanático. Le dije que estábamos saliendo... — ¿ Cómo te atreves ? — Bárbara abrió la puerta enfurecida sin pensar en su ropa...o la falta de ella. Pero Johnny que ya estaba preparado, envolvió a la furiosa joven en un abrazo y la acalló con un beso mientras entraba a su apartamento. Cerró con una pierna, de una patada la puerta. Bárbara se sintió arrasada, como si un huracán la hubiese levantado en vuelo...O quizá no era un dragón, era un tiburón y ella estaba siendo víctima de un Sharknado. Sin duda era un tiburón porque la estaba mordisqueando. Johnny tenía a Bárbara en el aire, la había levantado de la cintura y estaba besándola y mordisqueando sus labios. Se separó un momento antes de atacar su cuello y le dijo: — ¡Extrañaba tus labios! Siguió por su cuello y Bárbara se debatía entre dejarse comer por el tiburón o detenerlo. Johnny la llevó al sofá, la recostó y se puso sobre ella sin dejar de besarla. Bajó los breteles de su camisolín y tomó sus pechos por asalto. Comenzó a succionar uno de sus pezones mientras llevaba una mano a su entrepierna. — Joh... Johnny...q..que...haaa..cess — apenas tenía voz se sentía como gelatina derretida, o hielo derretido para el caso... definitivamente estaba haciendo aguas... — Te estoy comiendo — dijo él con voz ronca por un momento y luego se agachó entre sus piernas. Le sacó las bragas y murmuró. — Estos labios también los extrañaba — fue la única advertencia antes de sumergirse entre sus piernas. Él abrió sus labios vaginales, primero bajó el capuchón que cubría su clítoris y comenzó a succionarlo mientras la penetraba con sus dedos y posteriormente comenzó a penetrarla con su lengua mientras acariciaba su clítoris. Bárbara se vino entre fuertes espasmos. En un momento estaba temblando como una hoja y al momento siguiente lo tenía desnudo sobre ella intentando penetrarla. — Johnny espera — murmuró ella, pero él le dió un beso mientras frotaba su pene contra la entrada de su vagina — Johnny... JOHNNY ESPERA — le gritó ella y él se apartó un momento. Y la miró extrañado. — Yo...no puedo hacer esto...no así. Yo...soy virgen todavía...— le dijo ella mirándolo con un poco de vergüenza. Johnny se quedó congelado aunque su pene parecía no haber registrado la información, porque seguía tan duro como hacía un momento. Él sabía lo de su hermano y ella, que ella nunca quiso...pero casi habían pasado ¿ Cuánto? ¿ Dos, tres años de eso ? ¿ Y ella continuaba virgen ? Con un demonio, eso no lo había previsto. Aunque claro, había escuchado rumores, esperaba que fueran solo eso...rumores. — M****a Bárbara, tienes casi 30... — Disculpa por no saltar de cama en cama como tú — le respondió ella con un poco de resentimiento. El apoyó su frente sobre la de ella y tomó su rostro con ambas manos. — Perdón...fui un bruto... Bárbara por poco y se infarta ahí mismo, Johnny Falcone pidiendo disculpas, quién lo hubiera previsto. Eso desarmó su enojo y la diatriba que tenía preparada para responderle. Él no la iba a tomar así. Todavía pensaba cogersela, pero entendía que con ella debería ir de otra manera. Recordó las palabras de su madre la última vez que coincidió con Bárbara, en casa de sus padres: "¡ la tienes que respetar! ¡no la puedes tratar como una chica cualquiera!!!". Él fue un idiota, y su madre tuvo razón todo el tiempo. Aún así... — No voy a penetrarte, pero no puedo quedarme así...— susurró con voz ronca. Bárbara miró hacia abajo, no era la primera vez que veía su pene. No tenía mucho para comparar pero le parecía bonito, si es que un pene podía ser lindo. Llevó su mano hasta el glande de Johnny que tenía unas gotas saliendo de él y lo acarició con el pulgar. — No hagas eso — suplicó él. — ¿ Te duele ? — le preguntó ella extrañada por su tono de voz. — Está muy sensible...por...bueno, ya tu sabes... — Entiendo...— ella quitó su mano y la posó sobre su bícep. Observó que lo tenía trabado. Johnny estaba haciendo fuerza para contenerse y la estaba pasando mal...porque ella le pidió que se detuviera. Y la obedeció, lo cual la tomó completamente por sorpresa. Eso y sus disculpas. — Está bien — dijo con voz suave — Haz que no te duela...solo no entres... El asíntió con la cabeza y siguió frotando su pene contra su vagina, su glande contra su clítoris y Bárbara también descubrió placer en la fricción. Ella alcanzó el climax primero y poco después sintió como el semen de él se escurría por su entrepierna...







