Fue la peor noche de su vida. Ella, a pesar de todo durmió como un angelito. Él se pasó la mayoría de la noche con una dolorosa erección. Y para colmo de males, ella primero se acurrucó contra él pero luego le dió la espalda y apoyó su lindo culito directo en su entrepierna. Un auténtico padecimiento. Mientras no podía conciliar el sueño, varias veces a lo largo de la noche se preguntó qué carajos hacía allí. Luego recordaba los valores inculcados por su padre, y lo que le diría su madre de sab