El día amaneció templado en el rancho. La brisa del campo acariciaba los ventanales abiertos de la casona, y aunque el jardín aún mostraba las huellas de una boda que había deslumbrado a todos, el ambiente era tranquilo. Demasiado tranquilo para una despedida.
Luciana caminaba de la mano de Dylan hacia la entrada principal. Sus maletas ya estaban listas en el auto, y los vehículos que los llevarían al aeropuerto esperaban en fila, con sus custodios discretamente apostados cerca. Aunque la bod