La fiesta había terminado con la misma elegancia con la que había comenzado. Las luces del salón aún parpadeaban suavemente mientras los invitados bailaban o conversaban en pequeños grupos, rodeados de risas, copas de vino y arreglos florales que desprendían un aroma dulce e hipnotizante.
Luciana y Dylan habían logrado escaparse sin que nadie los detuviera. Caminaban de la mano por el pasillo de la gran casa, entre susurros cómplices y miradas que decían más que cualquier palabra.
Apenas cru