Marcus estaba concentrado en la pantalla de su ordenador, revisando los últimos ajustes de un diseño tecnológico que podría revolucionar la industria. Las líneas de código parecían danzar frente a sus ojos cuando un leve golpe en la puerta lo sacó de su concentración.
-Señor Marcus -dijo la voz cautelosa de su secretaria desde la entrada-. Tiene una visita.
Marcus frunció el ceño. No estaba esperando a nadie, y las reuniones espontáneas solían ser malas noticias.
-¿Quién es? -preguntó sin apart