Al regresar a la cabaña, el crepitar del fuego los recibió con un calor reconfortante. La luz anaranjada de las llamas iluminaba el espacio, proyectando sombras danzantes en las paredes de madera. Marcus cerró la puerta detrás de ellos y se giró hacia Avy, quien lo miraba con una sonrisa suave, sus ojos llenos de gratitud y amor.
-Esta noche ha sido perfecta -dijo ella, con un susurro cargado de emoción -Todo lo que has hecho por mí, Marcus... no tengo palabras.
Él se acercó despacio, tomándola