Cinco años habían transcurrido desde que Avy y Marcus sellaron su compromiso de amor y comenzaron a formar la familia que siempre habían soñado. Cada día juntos era un nuevo paso para afianzar su matrimonio. La complicidad entre ambos era evidente: sus miradas se entendían sin palabras, y sus gestos hablaban más que cualquier declaración de amor. Era como si hubieran nacido para complementarse.
Sus mellizos, Aline y Aron, de cinco años, llenaban la casa con risas y travesuras. Apenas habían com