Guille
El tiempo en prisión no avanzaba: se acumulaba, se estiraba y te llevaba a un punto de no retorno. No existían los días, se vivían como si fueran capas, capas de ruido, de olor a metal húmedo, de miradas que medían cuánto podías aguantar antes de romperte. Yo aprendí rápido que aquí no se sobrevivía siendo buena gente… el mismo que entraba. Aquí se sobrevivía convirtiéndose en otra cosa.
Ya eran casi dos años que estaba encerrado. Al principio conté los días, los taché en la pared con l