Gala
La olla burbujeaba sobre la hornalla, con ese sonido mínimo que solo se escucha cuando la casa está en calma.
Revolví con la cuchara de madera y probé la sopa. Le faltaba sal, pero no tenía apuro. Cocinar se había vuelto una forma de medir el tiempo: mientras algo se hacía, yo podía respirar.
Juana estaba en su cuarto, Vicente dormía en la cuna, a unos metros de mí. Cada tanto levantaba la vista para comprobar que su pecho subía y bajaba, como si necesitara recordarme que seguía ahí, q