Gala
La campana del almuerzo me sorprendió con la mente en otra parte.
Apenas había tomado apuntes durante la mañana; mi cabeza se distraía una y otra vez en escenas que no tenían que ver con medicamentos ni con teoría política hospitalaria.
Solo pensaba en los brazos de Guille, en la manera en que me había besado al dejarme en la universidad, con la furia silenciosa que latía en sus ojos cuando otros me miraban.
Julieta me alcanzó un sándwich desde su bolso y me hizo un gesto para que comier