Guille
Dejamos a Juana en la puerta de la escuela. Ella me abrazó rápido y corrió hacia la entrada con la mochila rebotando en la espalda. Gala la siguió con la mirada, sonriendo.
El camino hacia su universidad se me hizo demasiado corto. No quería soltarla todavía, pero el edificio apareció frente a nosotros con los estudiantes entrando y saliendo, cargando carpetas, risas y conversaciones triviales.
Detuve el auto frente a la entrada. Varios ojos se giraron hacia nosotros. O mejor dicho, hac