Capítulo 33
Marco había descargado toda la frustración que sentía en el gimnasio. Evitó pelear con nadie porque no quería ensuciarse las manos de sangre, pero el saco de boxeo había sentido su furia. Se había cambiado y salía del gimnasio cuando su teléfono sonó, era Nara. Miró la pantalla por un rato antes de responder.
—Dime —le respondió él en tono frío.
—¿Estás ocupado? —le preguntó Nara, sintiendo su distancia.
—No, habla —le pide Marco, que se detiene en la acera para escucharla.
—¿P