Capítulo 34
Nara despierta con la luz del sol en su rostro, se sienta en la cama y siente que su cabeza se rompe en pedazos. Al levantar la vista, ve a Marco saliendo del baño. Las gotas de agua corren por su cuerpo y parecen llamar a Nara hasta que caen en la toalla que tiene atada a la cintura. Aparta la vista de inmediato y se toca las mejillas; siente como si la quemaran. Pero lo que la desconcertaba aún más que eso eran los latidos de su corazón, que le retumbaban en el pecho apresuradamen