Nunca me gustaron las fiestas, mucho menos estas, donde la música y el alcohol no eran más que una fachada para ocultar negocios sucios y promesas de muerte. Pero Luca no me preguntó si quería estar allí, simplemente me informó que esa noche debía bajar con él, que todos tenían que verme a su lado. Su tono no admitía réplica: yo era parte de la exhibición, lo era desde que en el último evento al que fuimos, me declaró su mujer. Ahora estoy aquí en esta mansión, no es como que pueda ocultarme. L