Regresé de la clínica con un nudo en la garganta que me oprimía hasta el estómago. La revelación de Francesca me había dejado aturdida, como si hubieran abierto una compuerta invisible en mi vida. Pastillas anticonceptivas. Interferencia. Intentos que jamás fallaron por mi cuerpo, sino por alguien más. Era demasiado, y lo peor era que no podía decir nada. No podía llegar ante Luca con esa verdad a medio formar, porque si él estaba implicado me hundiría en su juego. Y si no lo estaba, si de verd