(Narrado por Luca)
Esa fue la primera cosa que noté al despertar. Un silencio raro. La casa no respiraba como debería. No había su susurro suave al moverse por el pasillo, no había el leve roce de su vestido contra los muebles, no había el eco de su voz calmada hablando con los niños.
Solo silencio. Un vacío que gritaba.
Massimo me lo confirmó con el rostro descompuesto. Había salido. Había salido tras ese mocoso traidor y no había regresado. El rastro frío del GPS de su coche la llevaba a una