El parque se encontraba desierto a esa hora de la tarde, con el sol del otoño ocultándose lentamente detrás de los edificios. Las ramas de los árboles, las cuales comenzaban a quedar desnudas, crujían bajo el viento helado, proyectando largas y retorcidas sombras sobre la gravilla.
Katrine empujaba la silla de ruedas de Lars, mientras Sofie caminaba junto a ella y el globo que Emma había insistido en llevar ondeaba suavemente con cada ráfaga, atado a la muñeca de Sofie como un símbolo de alegrí