La oficina central de Lund Farma tenía un aire sofisticado, minimalista, y Kaja Lønn había estado allí muchas veces, pero esta vez era por un motivo diferente. Mientras caminaba por el brillante vestíbulo de mármol, su sonrisa habitual fue sustituida por una expresión fría y calculadora.
El sobre en su mano parecía arder, pero no por el contenido, sino por lo que significaba. Helge Andersen, el investigador privado que había contratado un par de días atrás, había hecho un excelente trabajo, pr