Dos días después de la partida de Mathias, el sol de la media tarde se colaba por las ventanas del estudio de Lukas, bañando la estancia con una luz cálida. Katrine se encontraba de pie, frente a la ventana, mirando los jardines que se extendían al otro lado, intentando calmar sus pensamientos. Las últimas semanas, en especial, los últimos días habían sido un constante ir y venir de emociones que no estaba segura de cómo gestionar.
Lukas, detrás de su escritorio, la observaba en silencio, como