CAPÍTULO 50 – Déjamelo a Mí.
El tribunal era frío e impersonal, pero, después de una hora de trámites, Katrine salió con el acta de petición de divorcio en la mano. Aunque sabía que el camino legal sería largo y complicado, el simple hecho de haber dado aquel primer paso fue un alivio, al menos momentáneo.
Cuando por fin llegaron al apartamento seguro, la oficial que las acompañaba abrió la puerta, revelando un espacio modesto pero limpio.
—Aquí estarán seguras. El teléfono de la mesita tiene conexión directa con la centr