El taxi avanzaba con lentitud por las calles abarrotadas, mientras el interior permanecía sumido en un doloroso silencio.
Sofie mantenía las manos firmes sobre el regazo con los dedos tensos, mientras Katrine, sentada a su lado, sostenía los papeles que le había dado el médico legal con fuerza.
El ambiente, cargado por el agotamiento tanto físico como emocional las tenía a ambas al borde del colapso.
—¿Tienes el certificado? —preguntó Sofie, de repente, rompiendo el silencio, mirando a su mejor