Audrey observó la argolla atada con la cinta de seda roja sobre la superficie blanda y dulce de la red velvet cake, y se llevó las manos temblorosas a la cara por la impresión.
Estaba sucediendo. Parecía estar en un verdadero sueño, ¿Cuándo en la vida ella se había dado la oportunidad seria de plantearse el permiso de soñar con casarse con Connor Evans?y sobre todo después de conocer la mansión, o cuando supo que era el dueño del hospital? ¡Habría sido absurdo!
— Cariño — él se apresuró a decir