— ¿Y luego, que, señorita Bethany? — Hunter preguntó con ironía — Si no nos da al niño primero, no pondrá un pie fuera de esta propiedad — Le advirtió.
— ¡Si no me da lo que le pido, no solo le cortaré el cuello a esta tonta, sino que nunca sabrán en donde está al mocoso! — Replicó.
— Beth, ¿Por qué lo haces? Acaso, ¿No te he tratado como a una hermana? — Connor preguntó al borde de la desesperación.
— Como a una hermana… ¡Ja! Nunca quise que me trataras como a una hermana, Connor, ¡Quería ser