Audrey se quedó estupefacta. ¿De qué carajos estaba hablando Rosa?
— ¿Cómo que Oli no está? pero… ¡Si lo dejé en la cama esta mañana! — Exclamó confundida — ¿Ya buscaste en la piscina?
— ¡Sí!
— ¿Y en las canchas? — Con un nudo en la garganta.
— ¡También! — Aseguró la mujer del otro lado de la línea.
— No pudo haber ido lejos, la mansión tiene mucha seguridad, ¡Debe estar en la propiedad! Hay que buscarlo con el personal de seguridad — Soltó como un tropel estropeando las palabras mientras corrí