Un juego peligroso
Los días avanzaban como si el mundo hubiera decidido tomarse su tiempo para caer en picada. En la mansión, la tensión era una presencia constante: silencios más largos, miradas que buscaban amenazas en cada esquina, pasos que se volvían más prudentes. Demian no pensaba quedarse quieto. La noticia de lo ocurrido con Gabriel se había infiltrado en su paciencia como una astilla en la piel: Kitty estaba pasando los límites. Ni la policía ni sus hombres podían dar con ella. ¿Quién la ayudaba? ¿Cómo l