Demian estaba molesto, pero no era el tipo de rabia que grita o destruye cosas. Era ese tipo de enojo que arde por dentro como una tormenta silenciosa.
Una ira peligrosa.
Porque cuando él estaba en calma, era cuando más peligro representaba.
Solo él sabía cómo se sentía perder a alguien tan leal como Lucas. Un amigo fiel que siempre estuvo para él, incluso cuando su propio mundo se venía abajo.
Murió por su culpa, por la cobardía de otros.
Y eso lo iba a perseguir toda la vida.
Mientras tanto,