Mariam presionó el botón del ascensor con el ceño fruncido. Llevaba en las manos varios documentos que debía entregar en el piso superior. Estaba agotada, pero se negaba a mostrarlo. Apretó los labios al sentir cómo el ambiente seguía siendo hostil desde su confrontación con Demian.
Las puertas del ascensor se abrieron y entró sin esperar compañía. Pero justo cuando las puertas estaban por cerrarse, una mano se interpuso.
Rolando.
Entró con paso relajado, como si tuviera todo el tiempo del mund