Que él cambiaría, que se daría cuenta de cuánto me herían sus palabras y acciones, que cada vez que hacía algo mal, yo siempre terminaba siendo la culpable, y él nunca asumía la responsabilidad de nada. Me había acostumbrado a eso, pero una parte de mí seguía creyendo que cambiaría.
Qué equivocada estaba.
No es fácil tomar este tipo de decisiones, aunque sean las correctas. No es fácil alejarte de alguien a quien amas, y mucho menos enfrentarte a la dura realidad; sin embargo, llega un momento