—Nada, nada está saliendo bien —digo con un nudo en la garganta, regresando a la casa después del espectáculo vergonzoso que acabamos de darle a los vecinos.
—No pienso meterme otra vez porque ya te dije todo lo que tenía que decirte —interrumpe mi madre desde la sala, donde está sentada con Ethan, al verme entrar.
Paso de largo frente a ella y subo al segundo piso, con Chloé siguiéndome de cerca.
Abro la puerta de mi habitación y lo primero que hago es quitarme las sandalias de tacón que ya no