Ni siquiera vale la pena que llore por lo ocurrido, que me culpe porque siento lástima por el idiota encerrado y por el otro que está hospitalizado.
Pero ahora, ¿qué voy a hacer cuando tenga que volver a trabajar con ese imbécil? ¿Actuar como si nada hubiera pasado? ¿Tendré que renunciar?
Dios mío, no entiendo cómo puedo pasar de la tristeza a la rabia en cuestión de segundos. Debe ser el embarazo.
Lo último que necesitaba era tener un hijo del idiota que acaba de terminar conmigo, pero la prue