¡Estás muerto para mí!!
Esas cuatro palabras me han destrozado. Sabía que Chloë estaba enfadada, pero no que me odiara tanto. Además, por algo de lo que yo no soy responsable.
—Jared cariño, no te esperaba.
Cojo a Evelyn por el codo, y la encaro.
—Eres la peor persona que conozco, sabía que eras una zorra, pero no que fueras una hija de puta —escupo.
—Me haces daño, suéltame.
—¿Yo te hago daño? ¿Y qué hay del daño que me has hecho tú a mí? —le digo con furia—. Me has destrozado la vida.