Joaquín
El doctor Ríos apareció con el rostro cansado, pero su expresión era seria, profesional.
No podía leer nada en su mirada, lo que hizo que mi pecho se encogiera aún más. Me puse de pie de inmediato, con mi madre aferrándose a mi brazo.
—Doctor —mi voz apenas salió—. ¿Cómo están?
Ríos exhaló despacio antes de hablar.
—La señora Salinas salió de la operación, pero su estado sigue siendo delicado. Hubo una gran pérdida de sangre y su cuerpo está muy débil. En este momento, está sedada y e