Margot
No entendí en qué maldito momento había permitido esto.
Una semana entera. Una. Semana. Entera. De "vacaciones".
Estaba en una cabaña junto al lago, rodeada de vegetación, silencio... y Ramiro.
Ese detalle era el más complicado de todos.
Me había dejado convencer por la peor combinación posible: una mezcla de súplica, carita de cachorro, y un sermón del señor y la señora Salinas al mismo tiempo.
Y claro, que toda la familia Salinas se hubiera ido del país también ayudó a que me sintier