—No tiene que serlo para que me importe —respondió Diógenes con calma, aunque por dentro hervía—. Si tú hubieras pensado así desde el principio, no estarías aquí. Cometiste un error más grande que yo y con esto no justifica lo que hice por ambición. Eres un asesino silencioso. Así que árgate bien lejos de ella.
—Ahora quieres hacer creer que eres una ovejita.
—Lamento lo que te hice en el pasado pero no lo hice para lastimarte solo pasó. Y si sigues pensando en la venganza y eliminar a mi bebé,